
Comprometidos con la salud
El yodo es un micronutriente crucial para la biosíntesis de las hormonas tiroideas en la glándula tiroides, y su carencia en la dieta provoca alteraciones en la diferenciación y función del sistema nervioso, tanto en las etapas neonatales como en el adulto. Por esta razón, a nivel internacional, se han establecido políticas de salud pública para suministrar a las poblaciones la cantidad necesaria de este elemento a través de la sal yodatada. Por otro lado, datos recientes indican que, en su forma molecular (I2), el yodo también es muy importante para la función normal de varios órganos que lo absorben y utilizan, principalmente las glándulas tiroides, mama, próstata, páncreas, así como los sistemas gástrico, nervioso e inmune.
Desde 1991, en México y otros países occidentales, se adhirieron a la meta propuesta por la Organización Mundial de la Salud para eliminar la deficiencia de yoduro mediante la yodación de la sal de mesa: la sal yodatada. Actualmente, se estima que más del 80 por ciento de la sal comercializada en las ciudades cumple con la norma. Sin embargo, hay zonas rurales donde la sal que se consume no contiene yoduro. En el caso del yodo molecular, solo está disponible de forma natural a través de la ingesta de algas marinas frescas, y en los países occidentales no existen suplementos que lo contengan.
TODO LO QUE QUERÍA SABER DEL YODO

El yodo es un elemento químico perteneciente a los halógenos (grupo 17). Tiene como símbolo I, con masa atómica 126.9 y número atómico 53. Es un componente de la "ceniza nuclear" que formó nuestro universo. De hecho, se deriva de un proceso de nucleosíntesis que ocurrió hace más de 10 mil millones de años en una supernova estelar que explotó y dispersó su polvo dando lugar a la formación de nuestro planeta Tierra hace unos 5 mil millones de años.
El yodo es esencial en la dieta de todos los animales vivos, por lo que se le considera un oligoelemento. El yodo es escaso en la superficie de la tierra, porque, durante cientos de millones de años, ha sido arrastrado por la lluvia y las glaciaciones, y transportado desde la corteza terrestre hasta el mar, que se enriquece con yodo en forma de yoduro (I-). El agua de mar tiene aproximadamente 60 microgramos por litro, mientras que las aguas dulces terrestres (estuarios, ríos, lagos) contienen cantidades de 10 a 200 veces menores.+
Nuestro grupo de investigación pertenece al Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México, ubicado en el Campus Juriquilla en Querétaro. Los trabajos sobre los productos yodados y su función en diversos tejidos se remontan a 2001. En el 2005 publicamos por primera vez que el yodo molecular, y no las hormonas tiroideas ni el yoduro de sodio (presente en la sal yodatada), era el responsable de prevenir la progresión del cáncer mamario en un modelo murino. Posteriormente, en estudios preclínicos demostramos que el suplemento de yodo, junto con la quimioterapia convencional, sensibiliza a las células cancerosas y que es posible reducir la dosis de quimioterapia hasta en 4 veces, manteniendo los efectos anticancerosos. Además de la glándula mamaria, nuestro grupo ha analizado otros órganos, como la próstata, el útero, el ovario y el páncreas, así como los sistemas nervioso e inmune. +.

